Después “todos nos quejamos”

Barrio obrero. Zona residencial. Varias manzanas de viviendas comunicadas por calles de un carril y único sentido con aparcamientos en cordón a los laterales de la calzada. A lo sumo algunas calles son de dos carriles y doble sentido. Bajo tranquilamente a tirar la basura y darle el paseo a mi perro. Tomo por una de los amplios acerados y al doblar la esquina me encuentro a un gilipollas a todo trapo por la acera.

Sí, gilipollas, no tiene otro nombre. Frena y baja la velocidad. Tengo sangre fría así que “lo obligué a frenar” no me preparé para apartarme hasta el último momento (que por fortuna no llegó). No llegué a decirle nada, pero se fue mirándome con cierto gesto de pudor. Probablemente se quería ahorrar quemar combustible en dar un rodeo de escasos 100 metros más para ir al mismo sitio. Combustible que quemó por lo menos multiplicado por 20 en los dos inútiles zapatazos que le dió al acelerador en plan aquí está el puto amo al volante.

Pero no tiene excusa para lo que estaba haciendo: la calzada para los vehículos a motor, la acera es para los peatones. Encima parece que el último acelerón que dió fue pensando en “intimidar” y para que me apartara, eso cuando estaba pues a unos 50 metros de donde yo estaba. Encima chulo el pelo pincho de los huevos.

Gracias a estos detalle, cuando por desgracia sucede algo, los jóvenes somos un colectivo de riesgo para las aseguradoras (por ejemplo). Gracias a imbéciles como el que iba al volante de ese Peugeot 306 blanco, a mí por tener 20 y pocos años ninguna aseguradora me quiere asegurar un común terceros ampliado por menos de 600 euros (sin partes ni accidentes, menos mal).

Y gracias a gilipollas de semejante calibre (y los hay peores, porque si todavía por lo que ha pasado hoy éste no repite pues ya hemos ganado todos algo) habrá que terminar dándoles la razón a la DGT y Pere Navarro con sus tan criticadas medidas abusivas y recaudatorias. Y soy el primero en rebatir muchas de ellas.

¿Aprenderemos algún día a diferenciar entre lo que un día puede ser hacer la vista gorda a algo excepcional que pueda ser razonable por circunstancias,  de lo que es una salvajada con todas las letras? Confío en que el de hoy con el “sin comentarios” que ha protagonizado lo haya aprendido… aunque se supone que debería saberlo ya al salir de la autoescuela con el carnet en el bolsillo y ser parte de su Biblia al volante.

~ por alexuny en Viernes, 3 Julio, 09.

3 comentarios to “Después “todos nos quejamos””

  1. Bien escrito y argumentado. Felicidades

  2. Por desgracia hay mucho desaprensivo suelto en este mundo…

  3. Hombre rtopham, me alegro de verte por este apartado rincón de la blogosfera, jeje.

    Por la noche volvimos a coincidir (sacando que estaba al perro de nuevo, la última del día) me reconoció y se dió cuenta que lo reconocí de por la mañana y se le veía como avergonzado.

    En fin, es la primera vez que en mi zona veo pasar algo semejante. Así que con que no vuelva a repetirlo ya me doy por conforme. Ya sería lo último, que porque las aceras sean amplias y “quepa un coche” no puedas dar la vuelta a la esquina tranquilo.

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